Hay un eco de dudas en cada gesto austero,
eres una cueva que respira
para ahuyentar a los monstruos,
y la fuerza de tus venas y tus ilusiones
cinéticas
caen dormidas cuando la felicidad
cierra las ventanas.
Muestras tus cicatrices a la vida,
las ordenas de una en una sobre la mesa,
y las derribas con cualquier verso
que brota de tu voz de sauce.
Viento.
Has creado revoluciones en esquinas,
buscando un yo escondido entre costillas
y cartílagos tristes.
La vida asusta cuando es de verdad,
y cuando todas las catástrofes que atraviesan
tus cristales
caen en silencio al suelo,
con los pies descalzos.
* * *
Hor che'l ciel e la terra- Monteverdi
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